Comienza la mañana,
alisto la madera
le hecho petroleo,
aprieto las tuercas
y comienza el camino.
El viento en mi cara
me refresca,
sin un rumbo fijo,
solo busco arte,
bordes, gradas, huecos.
Me dejo volar con ella,
como si estuviera pegado,
y la sensacion mas placentera
caer, perfeccion y dificultad.
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